Bodegas Fernández de Piérola, S.L.
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Bodegas Fernández de Piérola, nace en 1996, con el objetivo de elaborar vinos de calidad dotados de una personalidad que los distinga de la acusada estandarización que impregna a gran parte de los caldos Riojanos.
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Bodegas Fernández de Piérola, nace en 1996, con el objetivo de elaborar vinos de calidad dotados de una personalidad que los distinga de la acusada estandarización que impregna a gran parte de los caldos Riojanos.
Con este doble objetivo, ponemos en marcha una Bodega pequeña, familiar, partiendo de los viñedos familiares enclavados en Moreda (Rioja-Alavesa), pueblo de larga tradición vitícola.
El cultivo de la vid y la elaboración del vino en Moreda posee tanta antigüedad como el propio pueblo. Así se recoge en el documento mas antiguo que habla sobre el lugar de Moreda, datado en el año 939 d. C., un diploma en el que se recogen los votos del Conde de Castilla, Fernán González, a favor del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla y que obligaba a contribuir a "Rivo de Moreta" (Río de Moreda, en latín) por cada vecino y año, con una medida de vino en oblación a dicho monasterio.
Durante los siglos XVIII y XIX, todos los vecinos del pueblo diezmaban una parte de sus cosechas de vino a la Iglesia, como así lo atestiguan los libros de Tazmias, Diezmos y Primicias, excepto una familia, que en cantidad que rondaban las 100 cantaras lo hacia directamente a la Casa del Rey, lo cual confirmaba la calidad de los vinos procedentes de Moreda.
Si a estos antecedentes, unimos nuestro origen y vinculación con Moreda, no nos fue difícil determinar el enclave de ésta nueva Bodega, y posibilitar el continuar con una tradición que nuestros antepasados nos han transmitido generación tras generación.
Una filosofía de "pago", de correlación viña-vino, es a nuestro juicio fundamental para que los vinos mantengan una distinguida personalidad y reflejen las singulares características de donde proceden.
Es aquí en Moreda, a mitad de camino entre el río Ebro y el límite natural para el cultivo de la vid que impone la Sierra de Cantabria, antiguamente llamada de Toloño o Codés, y abrigados por ella, donde se diseminan los viñedos en pequeñas parcelas, por terrenos quebradizos, escalonados en forma de laderas buscando el río Ebro.
Son suelos pobres, escasos de materia orgánica y sustancias nitrogenadas y equilibrados en Fósforo, Potasio y Calcio, elementos necesarios para una adecuada fructificación y acumulación de reservas.
Su textura franco-arcillosa y composición arcillo-calcárea, de permeabilidad media, permite una adecuada aireación del sistema radicular y una buena retención o aprovechamiento de la escasa agua que disfrutamos, unos 450 l/m2/año.
Los viñedos disfrutan de una generosa insolación, debido a su singular orientación Sur Carasol (alrededor de 3.200 horas de luz efectivas), con temperaturas medias que garantizan una correcta maduración (Índice de Huglin: 2.150), acompañados de importantes saltos térmicos entre el día y la noche, que favorecen el desarrollo de frutos de alta calidad.
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Rioja Incluido el: 02/10/2006