J.García Carrión La Mancha S.A.

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Resumen:
Durante más de 100 años han permanecido en nosotros los valores de calidad, que se han ido transmitiendo a través de cuatro generaciones

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Desde la fundación de la bodega por mi bisabuelo en 1890, hasta hoy, hemos recorrido un largo camino. En él, hemos superado obstáculos y dificultades y a su vez hemos afrontado los grandes retos del cambio que se ha ido produciendo en el mercado, siendo pioneros en la consecución de algunos de ellos.

Durante más de 100 años han permanecido en nosotros los valores de calidad, que se han ido transmitiendo a través de cuatro generaciones:

Calidad en todos los productos, calidad en atención y servicio a nuestros clientes y calidad humana en el espíritu de equipo que siempre nos ha caracterizado.

Todos los que formamos parte de la empresa, cada uno desde su responsabilidad, hemos contribuido con nuestro trabajo, esfuerzo y profesionalidad al crecimiento de la misma.

Hoy, GARCIA-CARRION está en distintos y diferenciados segmentos, debido a su política de diversificación:

- Con vinos de prestigio en 5 Denominaciones de Origen.
- Con la marca DON SIMON, que abarca una amplia gama de productos, ocupando cada uno de ellos la primera o segunda posición en el mercado de alimentación.

Somos conscientes del gran reto que tenemos en el futuro, ante un mercado cada vez más global y competitivo; sin embargo, creemos en nuestro proyecto y contamos para llevarlo a cabo con una serie de valores:

- Conocimiento global de nuestro mercado.
- El privilegio de tener en España unas materias primas, tanto en vinos como en zumos, únicas en Europa.
- La agilidad, flexibilidad, creatividad e innovación de nuestra empresa. - Y, lo más importante, la vinculación y entusiasmo de todas las personas que trabajamos en GARCIA-CARRION.

La tradición agrícola de GARCIA-CARRION viene de varios siglos atrás. Mis antepasados, la Familia Carrión, eran propietarios de viñedos, elaboraban sus uvas y vendían el vino en su propia bodega.

En 1870 empiezan a comercializar su vino en Murcia, Cartagena, Lorca y algunos pueblos próximos de la provincia de Almería. El vino se transportaba en toneles de madera.






En 1890, mi bisabuelo construye una nueva bodega, ya con ciertas dimensiones para aquella época , debido al gran auge de la exportación de vino de Jumilla a Francia, exportación originada por la filoxera que arrasó el viñedo de aquel país. Es por tanto 1890 el año que mi familia toma como fundación de GARCIA-CARRION.

La larga trayectoria de mi familia la conocí a través de dos grandes agricultores: mi abuelo y mi padre. Recuerdo desde muy pequeño acompañar a mi abuelo a sus fincas de viñedos. Él me contaba cómo, con su esfuerzo, había conseguido plantar y cultivar cada parcela.

Más tarde, mi padre y sus hermanos siguieron el mismo camino a pesar de haber pasado por momentos duros, como los que siguieron a la Guerra Civil, en los que era muy difícil desarrollar cualquier actividad. No obstante, a pesar de estos problemas, ellos continuaron conservando y ampliando sus fincas de viñedos.

De mi familia aprendí todo el proceso de la uva y el vino y, a su vez, ellos me fueron transmitiendo su pasión por el cultivo de la tierra y sus viñedos.

En 1968, con 19 años, comienzo a trabajar en el negocio familiar. Su volumen de facturación era entonces de 15 millones de pesetas al año.

Mi vocación era, y lo sigue siendo, la comercialización. Personalmente, comencé a hacer una red de distribuidores por toda España. Al ir aumentando la demanda, decido construir una nueva bodega en las proximidades de Jumilla, e instalo el primer tren de embotellado de alta capacidad.






Cinco años más tarde se incorpora al negocio mi mujer, haciéndose cargo del Marketing y Publicidad de la empresa. Desde entonces, su apoyo y visión en momentos claves del negocio han sido de gran ayuda para mí. En nuestro caso, si algo hemos conseguido no ha sido por suerte, sino por un trabajo duro durante muchos años, y, sobre todo, por una gran fe e ilusión en nuestro proyecto, hasta el punto de haber luchado por él, en contra de la mayoría de las opiniones.En definitiva, por habernos atrevido a hacer cosas que otros consideraban una locura.


NACIMIENTO DEL VINO DON SIMON

A principios de los 80, con la implantación de las grandes superficies en España, intuí que iba a haber cambios en los canales de distribución y en los hábitos de consumo. En ese momento, el envase más utilizado para el vino de mesa era la botella de 1L. retornable, lo que exigía tener varias plantas de envasado por toda España para atender a la distribución nacional. Mi objetivo de varios años atrás era vender vino en un envase no retornable, que fuera práctico, económico y de poco peso, y que pudiera ser envasado en una sola planta, y de esta forma obtener costes unitarios más bajos, aprovechando las economías de escala. Después de analizar varias alternativas, como vidrio o pet, opté por la tecnología brik.






Mi padre, persona muy conservadora, tuvo sus reservas al lanzamiento del vino DON SIMON, aunque la verdadera resistencia estuvo fuera de la empresa. Fueron momentos muy duros, porque nos encontramos solos, frente a presiones de todo tipo. El hecho de envasar vino en brik suponía para muchos un desafío a la tradición. A pesar de todas las dificultades, nosotros creíamos en el proyecto, y estábamos convencidos de que, dando una calidad superior a la que había en ese momento en vinos de mesa, el consumidor lo aceptaría. Hicimos la primera campaña de publicidad en TV. Nuestra idea era transmitir al consumidor, que DON SIMON era el mejor vino para comer con él todos los días, y surgió la frase "Voy a comer con DON SIMON". El anuncio fue muy polémico, pero los resultados fueron espectaculares.

El vino DON SIMON se convirtió en líder del mercado español al segundo año de su lanzamiento, posición que mantiene en la actualidad.

El brik revolucionó el mercado del vino de mesa español, desapareciendo prácticamente la botella recuperable. El verdadero éxito del vino DON SIMON fue su calidad y no el envase.


DIVERSIFICACION

En 1986, la empresa vendía más de 70 millones de litros de vino. GARCIA-CARRION había pasado de ser una empresa regional a nacional. Se habían hecho cambios en la estructura de la empresa: fundamentalmente, dimensionamos la red comercial, pero veíamos en el futuro un alto riesgo al estar con un monoproducto y nos preocupaba el descenso que ya se había iniciado en el consumo de vino; hoy es la mitad que hace 25 años. Analizamos el mercado exterior viendo que el consumo de zumo en España era muy bajo, 4 litros per capita, e intuíamos que este consumo tenía que aumentar en los próximos años; hoy es de 17 litros per capita. Se eligió el zumo para entrar en un sector de bebidas no alcohólicas.



El primer planteamiento estratégico que se nos presentó fue cómo llamar al zumo. Sabíamos que llamarle DON SIMON tenía sus ventajas y sus inconvenientes. Nuevamente no hicimos caso de las opiniones en contra que nos aconsejaban poner otra marca al zumo. Efectivamente, en aquel momento la marca DON SIMON estaba muy ligada al vino de mesa, pero nosotros estábamos convencidos de que haciendo las cosas bien y dando calidad no solamente se le podía llamar DON SIMON al zumo, sino a otra serie de bebidas. Nuestra estrategia de empresa era hacer una marca paraguas con DON SIMON y apostar por ella.

En 1987, además de zumos 100%, lanzamos néctares, mosto y sangría. Todo bajo la marca DON SIMON. La diversificación ha sido uno de los pilares en los que se ha basado el crecimiento de nuestra empresa.



ENTRADA Y SALIDA DE UN SOCIO FINANCIERO

En 1990 la empresa facturaba 10.000 millones de ptas., contaba con una plataforma ideal, pero tenía que consolidar la marca y todos los productos que se habían lanzado con la fuerte diversificación. A su vez, había que hacer una reestructuración interna para afrontar los próximos años, contando con que mis hermanos no querían continuar en el negocio.

Tras un profundo análisis de la situación, nos planteamos la entrada de un socio financiero minoritario, Mercapital, para abordar todos los proyectos futuros y dar salida a mi familia.





También en aquella ocasión nos llegaban opiniones negativas sobre las desventajas de un socio financiero, pero, como en todo, los financieros también son personas, y Mercapital se involucró desde un principio en nuestro proyecto, haciendo que la unión fuese muy positiva. Se profesionalizó la empresa en todos los aspectos, los puestos ocupados por la familia fueron sustituidos por profesionales del sector. Junto con los analistas de Mercapital, se hizo un estudio nacional e internacional del sector de vinos y zumos, y se proyectó la empresa a cinco años.

Estas proyecciones se cumplieron en su totalidad, gracias al buen entendimiento entre los socios. De hecho, cuando en 1997 tomamos la decisión de recuperar el 100% de la empresa, dada las buenas relaciones mantenidas durante siete años, pedimos a nuestros consejeros que representaban a Mercapital que continuaran en nuestro Consejo de Administración.

Categoría(s):
BodegasLa Mancha

Incluido el: 24/09/2006

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